La terapia PEMF (campo electromagnético pulsado) se ha utilizado para tratar una amplia gama de afecciones, como el dolor, la inflamación, la depresión y la ansiedad. A continuación, se presentan algunos ejemplos de terapia PEMF:


Reducción del dolor y la inflamación
Se ha demostrado que la terapia PEMF alivia el dolor en pacientes con diversas afecciones, como osteoartritis, fibromialgia y dolor articular. Los pacientes con osteoartritis de rodilla sometidos a terapia PEMF reportaron reducciones significativas del dolor y mejoras en su función general.
Además, la terapia PEMF ha reducido la inflamación en personas con diversas afecciones, incluida la artritis reumatoide.
Mejora la curación y el sueño
La tecnología PEMF, con su capacidad para mejorar la viscosidad sanguínea, la circulación y el metabolismo celular, tiene el potencial de reducir el tiempo de recuperación. La terapia electromagnética pulsada puede ayudar a controlar las molestias, aumentar el rendimiento, mejorar la condición muscular y, lo que es más importante, reducir el tiempo de recuperación tras lesiones posquirúrgicas, deportivas o laborales.
A pesar de la falta de investigaciones clínicas publicadas, existe amplia evidencia anecdótica de que el tratamiento PEMF mejora significativamente la calidad del sueño al mejorar la circulación. Esto confirma los posibles beneficios de la tecnología PEMF.

Investigación y desarrollo
En 1979, la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU.) autorizó el uso de PEMF en humanos para tratar fracturas sin unión y la consolidación ósea. Diez años después, se amplió al tratamiento del dolor y el edema en tejidos blandos.
Debido a los efectos perjudiciales de la baja gravedad en la formación de huesos y cartílagos de los astronautas, la NASA financió un programa de investigación y desarrollo de PEMF con un valor de 3,5 millones de dólares. La NASA obtuvo una patente para la tecnología PEMF en 2009.

